Historia.
MINI lleva el automovilismo en los genes. Alec Issigonis, a quien se atribuye la creación del classic Mini, se concentró principalmente en el diseño de un coche utilitario. Por otra parte, John Cooper, fabricante de coches de carreras, concebió una clase distinta de vehículo después de ver los primeros planos: identificó el potencial de convertir el pequeño Mini en un coche deportivo y se puso manos a la obra.
A partir de aquí comenzó una fascinante historia automovilística llamada John Cooper, cuyo nombre quedaría vinculado para siempre a la historia deportiva de MINI. Las victorias en el Rally de Montecarlo y los modelos de producción con el nombre Cooper forman parte de esta historia.
En 1962, el Mini Cooper S causó sensación en Montecarlo. Con el finlandés Rauno Aaltonen al volante, este diminuto vehículo protagonizó un enfrentamiento como el de David y Goliat contra oponentes mucho más poderosos. No obstante, a tan solo tres kilómetros del final, Aaltonen, que iba en primera posición, cometió un error en una curva y su coche volcó. No obstante, el año siguiente el finlandés consiguió darle la vuelta a ese mal resultado: al volante del Mini Cooper S se convirtió en ganador de su categoría y tercero en la clasificación general.
Sin embargo, lo mejor todavía estaba por llegar: durante la temporada de rallies de invierno de 1963/1964, el Mini contaba con mucha más potencia que su predecesor. Con una conducción espectacular, Paddy Hopkirk consiguió el primer puesto en la clasificación general del Rally de Montecarlo. En 1965, el finlandés Timo Mäkinen y su copiloto Paul Easter repitieron la hazaña en Montecarlo. Solo 35 de los 237 coches participantes lograron cruzar la línea de meta, y tres de ellos eran Mini Cooper S.
El año siguiente, el objetivo fue conseguir el triplete. Los pilotos Timo Mäkinen, Rauno Aaltonen y Paddy Hopkirk lograron una hazaña sensacional y cruzaron la línea de meta en primer, segundo y tercer lugar respectivamente. No obstante, a estas victorias les siguió una gran decepción: los tres pilotos fueron descalificados cuando los comisarios del rally decidieron que los faros delanteros montados en el Mini no se ajustaban a la normativa de homologación.
La decepción por no lograr la victoria no hizo decrecer el entusiasmo de los aficionados hacia Mini y sus pilotos. Cuando Aaltonen volvió a llevar a Mini a lo más alto del podio en 1967 con el primer puesto en el Rally de Montecarlo, los tres pilotos ya se habían convertido en auténticas leyendas del automovilismo. Hopkirk, Mäkinen y Aaltonen recibieron el sobrenombre de "Los tres mosqueteros" del rally.
En 1965 Aaltonen consiguió la victoria en el Campeonato de Europa de Rallies, seguido de Tony Ambrose y Timo Mäkinen a bordo de sus Mini Cooper S. Además, varios pilotos de Mini consiguieron numerosas victorias en Europa.
No obstante, los Mini clásicos no solo brillaron por su rendimiento en los rallies. En los sesenta, se consiguieron abundantes victorias en circuitos de carreras. Con esta capacidad deportiva, se convirtió en el coche de carreras más sobresaliente de la década.